Se buscan vecinos en este pequeño pueblo: hay trabajo y casa gratis

 

Villarroya del Campo.

El municipio espera al nuevo vecino que se encargue del bar "con los brazos abiertos".

Dicen que en España, para que exista un pueblo, se necesita una iglesia y un bar.

En Villarroya del Campo hay una bonita iglesia del siglo XV, pero el bar lleva cerrado desde principios de diciembre y no hay nadie para subir la persiana.

El alcalde, José Carlos Franco, se ha mostrado preocupado por el asunto: "Se trata del único bar del municipio y del principal punto de encuentro social. Con el bar cerrado, en invierno no tienes dónde socializar; hace mucho frío en la calle y el pueblo se queda sin vida".

Villarroya, en la Comarca del Campo de Daroca, cuenta con tan solo 70 vecinos censados, aunque muchos no residen todo el año. No siempre fue así.

A principios del siglo XX vivían en el municipio alrededor de 300 personas, pero en la década de los 60 el pueblo sufrió la pérdida de la mitad de sus habitantes.

El éxodo rural afectó a muchos pueblos españoles y a Villarroya también. No obstante, la vida vertiginosa de la ciudad está provocando una vuelta al ayer.

Un estilo de vida más pausado, seguro y cercano, en el que todos se conocen, se presenta hoy como más atractivo que nunca, y esa es la baza que juega el Ayuntamiento.

La oferta publicada es para la gestión del bar municipal, que hace las veces de club social, centro cívico e incluso pequeña tienda multiservicio.

"Buscamos que el club social, que es el centro de socialización por excelencia, vuelva a tener vida", explica el alcalde, quien recuerda que a los últimos gestores "les funcionó francamente bien, sobre todo en verano, cuando viene gente de todos los pueblos de alrededor a comer, cenar o tomar el vermú".



El bar permanece cerrado desde comienzos del invierno. "La última actividad fue en el puente de Todos los Santos. No se marcharon porque no funcionara, al contrario: en verano llegaron a trabajar cerca de 60 días consecutivos sin parar", señala Franco.

Y es que los meses estivales son clave: festivales como la recreación histórica de la Celtiberia, las fiestas, los vermús musicales o los campos de trabajo garantizan una alta actividad y buena facturación, que permite sostener el negocio durante el resto del año, cuando la población se reduce notablemente.

"Es aconsejable que si es una pareja uno de ellos tenga otro trabajo, porque los meses de invierno hay poca actividad", reconoce José Carlos.

"Los vecinos lo están esperando con los brazos abiertos", asegura el alcalde. Pero lo más atractivo de la propuesta llega en la segunda parte: casa gratis.

Vivienda gratis

La vivienda, situada en el mismo edificio municipal, justo encima del bar, cuenta con tres habitaciones, salón, cocina, dos baños y una amplia terraza. "Son unos 90 metros cuadrados; solo hay que bajar unas escaleras para ir a trabajar", destaca.

La vivienda está en buenas condiciones, "para entrar a vivir". El pueblo está a tan solo 15 minutos de Daroca, que cuenta con todo tipo de servicios como hospital y colegio, por lo que la oferta puede ser interesante también para una familia.

Además, el Ayuntamiento ofrece otras facilidades como el uso de la barra de las fiestas sin coste, la gestión de la pista de pádel, el pago de una cuota de autónomos y trabajos de limpieza municipal remunerados.

Todo ello en un pueblo con fibra óptica, cobertura móvil y a solo 14 kilómetros de Daroca, donde se concentran los principales servicios.

Eso sí, el alcalde es claro en los requisitos: "Buscamos gente honrada, responsable y con ganas de trabajar. Damos todo lo que podemos, pero esperamos buena gente y buen servicio".

Marta Miguel


BOLSA DE TRABAJO


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