Se sabe que la sal que nos venden en los supermercados está refinada, el cloruro sódico que contiene la sal refinada es
tóxico. Si añadimos a eso, la toxicidad de los minerales que se añaden de manera artificial, podemos entender por qué puede ser un veneno.
Otro punto a tener en cuenta es que a la sal se le añaden una serie de conservantes que no es obligatorio que figuren en el envase. Estos conservantes son una gran cantidad de «E» y también carbonato de calcio, carbonato de magnesio e hidróxido de aluminio. Diferentes estudios han demostrado que el aluminio es un metal tóxico que afecta seriamente nuestro sistema nervioso.
El agua de mar cuenta con todos los minerales de la tabla periódica. ¿Por qué no fabricar nuestra propia sal libre de sustancias dañinas para nuestra salud?.
Sin embargo ahora la sal se considera casi un veneno. ¿Es posible que nuestros antepasados estuvieran tan equivocados? Nada más lejos de la realidad. Lo que pasa es que la sal que consumían nuestros antepasados, e incluso hace aproximadamente siglo y medio, no era la misma sal que ahora se nos aconseja tomar.
El tipo de sal que denominamos «de mesa» es cloruro sódico y poco más. La sal de nuestros antepasados sin embargo, era sal de verdad. Este tipo de sal que procede tanto del mar como de las montañas es imprescindible para nuestro cuerpo.
NECESITARÁS
-1 cacerola (preferiblemente esmaltada o de otro material)
-1 cuchara o pala de madera
-1 Litro de agua de mar (intentar recogerla en un lugar alejado de posible contaminación, a media profundidad)
-1 trozo de tela que permita la filtración del agua como estopa o estopilla
PROCEDIMIENTO
-Lo primero que tienes que hacer es colar tu agua de mar con ayuda de la tela delgada, puedes repetir el proceso las veces que consideres necesarias para eliminar impurezas, pero ya que posteriormente hervirás el agua restante, puedes estar tranquilo respecto a los gérmenes.
-Ya que comiences a hervir el agua debes remover por al menos 10 minutos y dejar que el agua continúe hirviendo hasta que se evapore, el tiempo en que esto ocurra variará en función de la cantidad de agua que hayas puesto a hervir, aunque para obtener una buena cantidad de sal te recomendamos utilizar al menos 3 litros y medio de agua de mar.
-Revisa periódicamente cómo va la ebullición del agua y cuando comiences a ver cristales en el fondo de la cacerola será momento de no despegarte de la lumbre y comenzar a remover para evitar que la sal se pegue en la cacerola.
-Una vez que quede muy poca agua, baja el fuego y sigue removiendo hasta que termine de evaporarse por completo. Cuando ya no quede humedad, la sal estará lista para usar.
OTRA FORMA DE OBTENER SAL (SECADO NATURAL)
-También puedes obtener sal sin hervir el agua. Solo tienes que filtrarla y dejarla en un recipiente amplio al sol, en un lugar ventilado y limpio. Con el paso de los días, el agua se evaporará poco a poco y quedarán los cristales de sal. Después, solo tienes que recogerla y dejarla secar bien antes de usarla.
