El Ayuntamiento del municipio, el tercero con menor población de la provincia de Castellón, busca un nuevo gestor ante la jubilación del actual responsable
El alcalde del municipio, Ivan Guimerà, lo considera un “servicio básico”. Entre semana viven en el pueblo alrededor de 30 personas y una parte importante son mayores que no disponen de vehículo. Forcall y Morella están cerca, pero para quienes no pueden conducir o no tienen coche, desplazarse hasta estos municipios para hacer la compra supone una dificultad añadida.
Por eso, mantener abierto el establecimiento tiene un valor especial. La tienda ofrece principalmente productos de alimentación no perecederos y también permite realizar encargos de carne, pan y otros productos que se recogen en comercios de otras localidades y se llevan posteriormente hasta Villores.
La actividad cambia mucho según el momento del año. Los fines de semana aumenta la presencia de personas en el municipio y durante el verano, Navidad, Pascua y otros periodos vacacionales Villores puede llegar a reunir unas 300 personas. Entre semana, además, las obras que se realizan en el pueblo y sus alrededores aportan actividad al bar, donde los trabajadores acuden para almorzar o comer.
Bar abajo y tienda arriba
El establecimiento municipal está situado en la calle Fuente, 10, con el bar en la planta baja y la tienda en la superior. Su continuidad es ahora el objetivo del Ayuntamiento, que ha iniciado el procedimiento para encontrar a una persona que asuma la gestión cuando se jubile el actual responsable.
El consistorio ha establecido un canon de 600 euros al año y asumirá los gastos de agua y basuras. La persona que se haga cargo deberá afrontar el coste de la electricidad.
El Ayuntamiento también quiere facilitar la continuidad del servicio durante los meses que puedan resultar más complicados para la actividad, como enero o febrero. En ese caso, según explica el alcalde, se estudiaría alguna fórmula de apoyo o compensación con el futuro responsable, que se concretaría en función de las circunstancias.
Facilidades para quien quiera hacerse cargo
El contrato tendrá una duración inicial de un año, aunque podrá prorrogarse hasta un máximo de diez, siempre con autorización expresa del Ayuntamiento.
Además, si la persona que asuma el bar y la tienda procede de fuera y necesita alojamiento, el Ayuntamiento dispone de una vivienda municipal y podría estudiar con ella la posibilidad de acceder a un alquiler asequible.
La intención es que la jubilación del actual responsable no deje a Villores sin su único establecimiento comercial y de hostelería. En un municipio de 51 habitantes, donde alrededor de 30 personas permanecen durante la semana y muchas de ellas son mayores sin vehículo, mantener abiertas esas dos puertas significa conservar un servicio que forma parte de las necesidades más básicas de quienes viven allí todo el año.
Merche Martinavarro



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