El Gobierno prosigue con su juego de trileros: aprueba por real decreto una nueva reforma del aborto

 

Moni y Ana siguen trabajando en su objetivo: aborto libre hasta el momento del parto

El real decreto es algo que gusta en el Gobierno más progresista de la historia. Lo pudimos ver el lunes, cuando Sánchez convocó elecciones y anunció que aprobaría el decreto Maricarmen mediante esta fórmula, pese a que el Pleno lo tumbó el viernes. O ayer mismo, con las propuestas de Sumar: nacionalización saharaui, SMI y registro horario... todo aprobado por la puerta de atrás y como matones. Y ojo, veremos cuando lleguen los de Génova y se atrevan a derogar, ese día, arderán las calles.

En una nueva muestra de esa tendencia dictatorial, y a la vista de que no pueden modificar la Constitución para incluir el aborto, el Consejo de Ministros ha aprobado la tramitación urgente del real decreto por el que se regulará la información previa al consentimiento en un aborto y el comité clínico que interviene en el supuesto de causas médicas.

Según ha explicado el Ministerio de Igualdad, la intención es que quien quiera abortar, sea en el territorio que sea, reciba una información veraz, clara, objetiva, accesible y adecuada al régimen legal vigente, como presupuesto necesario para adoptar una decisión libre e informada.

Esto sería estupendo, pero claro, ellos son quien decidirán esa información veraz. Porque, no hay nada más veraz que el latido del corazón del bebé, pero ese no se escuchará.



Otra novedad es que se diferencia entre información obligatoria y la información voluntaria, que solo se dará a petición de la mujer que quiere abortar. La obligatoria solo incluirá la naturaleza de la intervención, los distintos métodos, centros sanitarios públicos y privados acreditados, trámites necesarios o derechos de las mujeres durante el proceso asistencial.

La anticoncepción y el sexo seguro, asesoramiento antes y después del aborto, ayudas públicas a mujeres embarazadas y derechos laborales, se establecen como información voluntaria, y no será obligatoria tenerla si se quiere abortar.

El otro punto que se va a aprobar sin consenso en el Pleno es sobre los comités clínicos que deben autorizar los abortos tardíos. Deberán ser paritarios, con igual número de hombres y de mujeres, y más, y esto es lo mejor: no podrán formar parte del comité quienes estén inscritos en el registro de objetores, ni quienes lo hayan estado en los últimos tres años.

De acuerdo con la ley orgánica, la actuación del comité ha de velar por la garantía al respeto, protección y ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos y, en especial, por la de los principios de dignidad, autonomía, igualdad, no discriminación, enfoque de género, accesibilidad universal, empoderamiento y diligencia debida. Vamos, una bonita, elegante y finísima forma de presionar y decir: aprobar todos los abortos, que no quede un niño.

Una nueva muestra de el aborto en nuestros días: es una obsesión y con el fin de aprobarlo hasta el mismo momento del parto. Así no hará falta ni comité.

Rocío Orizaola

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