Anita Meston considera que su despido supone un castigo por sus creencias religiosas y sus opiniones personales
De hecho, comunica LifeNews, durante aquella clase también surgieron preguntas sobre personalidades políticas como Nigel Farage, líder de Reform UK, y Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Meston asegura que respondió de forma breve y neutral. Esto generó un debate en el aula, en el que, según expresa, cada alumno pudo hablar abiertamente y se respetaron.
Aunque todo había ido bien, la situación tuvo consecuencias al día siguiente. La directora del centro comunicó a Meston que una estudiante había presentado una queja y le recordó las normas de la academia, que impiden a los profesores dar sus opiniones personales al aula. A pesar de explicar su versión, decidieron echarla.
La profesora considera que su despido supone un castigo por sus creencias religiosas y sus opiniones personales. En este sentido, asevera que no cree que sea función de un profesor imponer «creencias ajenas a la lección en clase». Además, anota que simplemente respondió con sinceridad a las preguntas de mis alumnos antes de retomar la lección», afirmó.
Por último, cuestiona que un sistema educativo que defiende la inclusión y la tolerancia pueda sancionar «a una docente por expresar una postura con la que otros discrepan». A su juicio, el caso constituye un ejemplo de censura que no debería sentar precedente en el ámbito educativo.
