Ofrecemos el bar a coste cero y una vivienda gratis y los gastos, como luz, agua, calefacción... son gratis

Villamuriel de Campos

El alcalde de Villamuriel de Campos, Anacleto Pascual Alegre, explica la oferta que han lanzado para que alguien coja las riendas del establecimiento hostelero del pueblo

En Villamuriel de Campos ofertan el bar del pueblo, justo debajo del Ayuntamiento y que figura como centro cívico a coste cero. «La renta del local y los gastos, como luz, agua, calefacción... son gratis. Además, damos una vivienda también gratis, solo deberían pagar lo que generen de consumo en su casa», señala el alcalde de esta localidad de 61 vecinos empadronados, Anacleto Pascual Alegre. En los últimos seis años, el bar ha pasado por tres diferentes manos, sin terminar de cuajar. Mientras, lo mantienen abierto en formato autoservicio: «Entramos y pagamos en una hucha». «Es el único sitio para encontrarnos, jugar una partida, hablar... un pueblo sin bar es casi un pueblo muerto», asegura. Esta semana Anacleto ha recibido la visita de Pilar, una uruguaya que reside en Barcelona interesada en la oferta. «Me interesa, me gusta el campo y la vida de aquí. Me está gustando y estaría dispuesta a quedarme», aseguraba ella.

Morales de campos

«Hemos incorporado talleres y una tienda con productos no perecederos»

Vanesa Zúñiga se puso al frente del Centro de Convivencia de Morales de Campos (con 128 habitantes censados) el pasado mes de julio: «Había cerrado y me daba pena que el pueblo perdiese su único bar». Ella es de Rioseco, aunque reside en Villaesper, y su marido, Ángel, lleva años en Morales, por lo que no se lo pensó cuando el local se quedó sin gerencia aunque, como reconoce, nunca había estado al frente de un local hostelero.

El suyo pertenece a la Asociación Virgen de Arenales, cedido por el Ayuntamiento. Cualquiera de sus 60 socios puede hacerse cargo del bar, por una cuota de 10 euros al mes (el consistorio hace frente a los gastos de agua, luz, calefacción...). En invierno abre por las tardes, para las partidas de cartas. En verano, amplía horarios. «Un pueblo sin bar es nada», sentencia. Para animar el suyo ha incorporado talleres de zumba, maquillaje o manualidades; además de una tienda con productos no perecederos. No vive de ello pero asegura estar «encantada».

Aguilar de campos

Vanesa Zúñiga, en el bar, Centro de Convivencia de Morales de Campos.


«No me quería ir del pueblo y ya llevo 13 años al frente del bar»

Los mediodías están animados en el bar Lobo, en Aguilar de Campos. Con 258 vecinos censados, el local es el centro neurálgico a la hora del vermú. «También viene gente de Villamuriel, Ceínos...», señala entre café y caña su dueño, Álvaro Lobo. Hace 13 años decidió alquilar este bar y desde hace un par es su dueño: «Soy de Aguilar y no me quería ir del pueblo. Estoy a gusto aquí, me gusta el campo». Desde hace unos seis es el único establecimiento hostelero abierto en el pueblo, lo que hace que  normalmente haya movimiento. Cuenta con una terraza, cubierta ahora, donde hay un futbolín; y con la ayuda de su hermana Silvia cuando él se ausenta –sobre todo los días de partido del Pucela–. Abre de 10.30 a 2.00 horas todos los días: «Como y ceno aquí, vivo al lado y menos ducharme aquí...». Sin ayudas del Ayuntamiento, tiene unos precios populares, que ha subido un poco este año. Además es punto de venta oficial de Loterías, «que atrae clientes». 

Bolaños de Campos

«Ponemos un pequeño aperitivo todos los días y los domingos el vermú»

Centro Cultural San Fernando, el teleclub, en Bolaños de Campos.

Ignacio Vázquez y Nemesio Rubio son dos habituales del bar de Bolaños de Campos, localidad con 244 vecinos censados, el teleclub, aunque lleve el nombre de Centro Cultural San Fernando. «Hemos tenido alguna etapa sin bar y tenerlo es una forma de vernos. Además lo llevan muy bien», señalan ambos. Desde junio de 2024 lo dirige Jesús Pedro Mulero, con ayuda de su prima y de una camarera, Sara, de Becilla de Valderaduey. «Lo habían cogido otras personas y duró poco. Y lo hice yo para que no se cerrase», señala Jesús, del mismo Bolaños: «Es importante que esté abierto. Aquí nos vemos los del pueblo, echamos la partida o quedamos; y el finde tenemos un sitio donde ir». Paga una renta «simbólica» de 60-70 euros al mes a modo de «alquiler» y ahora se dedica a tiempo completo a su bar, en el que ponen «un pequeño aperitivo todos los días; y los domingos vermús. Siempre tratamos de dar servicio de la mejor manera al pueblo».

M. Belver


BOLSA DE TRABAJO


 

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