El pequeño pueblo turolense que ofrece un bar-restaurante con habitaciones para atraer a un nuevo regente

 

Vista general de Villarroya de los Pinares, en la provincia de Teruel 

Con el apoyo de redes sociales, este municipio turolense intenta captar emprendedores que deseen establecer un proyecto de vida en un entorno rural

Siguen floreciendo oportunidades en la Aragón rural, con muchos pueblos al borde de la despoblación y ofreciendo puestos en los negocios vitales que mantienen a estos municipios vivos en el mapa de la comunidad autónoma. La lista ya es larga y continúa sumando ofertas para repoblar casas, calles y puntos de encuentros en el territorio. Una de estas opciones pasa por un pequeño pueblo de la provincia de Teruel de menos de 200 habitantes en la que su ayuntamiento tiende la mano a emprendedores que quieran embarcarse en esta aventura.

No es otro que Villarroya de los Pinares, ubicado en la comarca del Maestrazgo y a más de 1.300 metros de altitud, que durante la semana pasada tramitó un anuncio para poner en alquiler un bar-restaurante de su entorno urbano, con una condición del negocio especial, y es que el mismo establecimiento posee varias habitaciones para el nuevo regente.

Esta oportunidad fue sacada a la luz por el propio consistorio del pueblo y por su alcalde Iván Martínez, pero su la cuenta de Instagram @wanderlust__es la que propulsó este comunicado para llegar a un abanico más amplio de potenciales emprendedores con ganas de un nuevo reto.

Vistazo más cercano a las calles de Villarroya

Se trata de un municipio bañado por las aguas del río Guadalupe, que cuenta con un colegio público de dos clases, un médico de familia y farmacia, un supermercado de proximidad para la adquisición de bienes de primera necesidad, un espacio 'coworking' y varias facetas/sectores de la villa que ofrecen todavía más oportunidades de empleo.

Está a menos de 55 kilómetros de la capital provincial, Teruel, con la que existe una conexión directa a través de la A-226, por la cual en menos de una hora estás ya allí. Lo que es cierto es que es un pueblo en horas bajas, debido a su densidad demográfica (de apenas 2,41 hab/km2) y a su población, que se han visto notablemente reducidas (al igual que la España rural) durante las últimas décadas.

En la actualidad, Villarroya de los Pinares cuenta con una ciudadanía aproximada de 160 personas, casi una décima parte de lo que llegó a tener a mediados del siglo XIX (1278 según datos del INE). Ya en el s.XX, se perdieron las cuatro cifras y fue descendiendo hasta que entre los años 70 y 80 se llegó apenas a los 200. Este es el resultado del éxodo rural.

Por eso, la apertura de este bar-restaurante va mucho más allá de poner en marcha un negocio hostelero: supone mantener vivo uno de los principales puntos de encuentro del pueblo y sumar nuevos vecinos a un municipio que lleva décadas perdiendo población. Villarroya de los Pinares busca así a alguien dispuesto a convertir una oportunidad empresarial en un proyecto de vida y, de paso, aportar un pequeño impulso más frente a la despoblación.

Paula Marco





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