La despoblación rural es una realidad que afecta a buena parte de España, y Andalucía no es ajena a este fenómeno. Aunque la provincia de Cádiz suele asociarse a su costa y a municipios llenos de vida, en su interior existen núcleos que quedaron vacíos con el paso del tiempo. Antiguas aldeas agrícolas, poblados ligados a obras hidráulicas o asentamientos que nunca llegaron a consolidarse forman hoy el mapa de los pueblos abandonados en Cádiz que hoy despierta la curiosidad de muchos.
Los Hurones
A los pies de la presa del embalse de Los Hurones, en el término de San José del Valle y muy cerca de Algar, se levanta un poblado que nació a finales de los años 50. Fue concebido para alojar a los trabajadores que construían la infraestructura hidráulica y a sus familias, dando forma a una pequeña ciudad autosuficiente en mitad del Parque Natural de los Alcornocales.
El pueblo fantasma de Los Hurones llegó a contar con viviendas en hileras, iglesia, escuela, piscinas e incluso instalaciones deportivas. Tras concluir las obras y reducirse el personal, el lugar fue perdiendo habitantes hasta quedar casi vacío. En los últimos años, se han planteado proyectos turísticos para su recuperación.
Las Algámitas
En el término municipal de Medina Sidonia se encuentran los restos de Las Algámitas, un enclave con raíces que se remontan a la época íbera, cuando la tribu de los túrdulos se asentó en la zona. Con el paso de los siglos, el lugar evolucionó en punto de paso de viajeros y más tarde en una pequeña aldea conocida como Algameca.
Durante la Edad Media y la etapa posterior, las tierras cambiaron de manos en varias ocasiones y llegaron a recibir el título de villa en el siglo XIX. Sin embargo, la actividad fue decayendo y hoy las fincas que lo conformaban están abandonadas. Apenas quedan construcciones que recuerdan su pasado.
Cucarrete
A las afueras de Los Barrios, en pleno corazón del Parque de Los Alcornocales, estuvo la aldea de Cucarrete. Fundada a comienzos del siglo XVIII por familias procedentes de San Roque, Gibraltar y la serranía de Ronda, llegó a reunir alrededor de medio centenar de viviendas y una comunidad muy arraigada.
A principios de los años 70 la mayoría de las casas fueron demolidas y el núcleo quedó despoblado. En 2014, descendientes de aquellos habitantes organizaron jornadas conmemorativas para recordar sus orígenes.
Sancti Petri
El antiguo poblado almadrabero de Sancti Petri, en Chiclana de la Frontera, es uno de los enclaves más singulares del litoral gaditano. Durante décadas fue un centro neurálgico vinculado a la pesca del atún, con viviendas y dependencias asociadas a esta actividad tradicional.
Con el declive de la almadraba, muchas edificaciones quedaron en desuso. Aunque hoy el puerto deportivo y los establecimientos hosteleros aportan movimiento a la zona durante el día, al caer la tarde el ambiente cambia y aflora esa sensación de lugar detenido en el tiempo, típico de algunos pueblos abandonados en Cádiz.
Los Boquetillos
En las laderas de la Sierra de la Plata, muy cerca del yacimiento arqueológico de la Silla del Papa y dentro del Parque Natural del Estrecho, se localizan los restos de Los Boquetillos. Allí, varias familias vivieron dedicadas al campo en un entorno aislado y sin apenas servicios básicos.
Las ruinas de chozas, molinos y hornos de piedra aún se distinguen entre la vegetación. No hubo escuela, iglesia ni suministro eléctrico; la vida transcurría al ritmo del trabajo agrícola y la convivencia vecinal. Hoy solo quedan vestigios.
El poblado lo componen una veintena larga de casas en ruinas. Aunque unas están en mejor estado que otras, o son más recientes, todas ellas muestran muros sólidos y anchos, con la típica estructura del techo a dos aguas. Para la construcción de estos se utilizaba la Castañuela, planta acuática que los lugareños recolectaban en la tristemente desaparecida Laguna de la Janda. Dicha planta permitía una buena impermeabilización, a la vez que la salida de humos provenientes del interior.
Además de las viviendas, se pueden ver muros también derrumbados de corralas, un par de pozos de agua, y dos hornos de piedra para hacer pan. Para los que no los conozcáis estos hornos son estructuras cuadradas de piedra y abovedadas en la parte posterior, aunque también estas se encuentran caídas.
La Dehesilla de Algar
La Dehesilla de Algar es un exclave del término municipal de Jerez que estuvo en otro tiempo vinculado a la ganadería. Situada muy cerca de la localidad de Algar, conserva restos de viviendas, cuadras y almacenes que evidencian su pasado agrícola.
Este pueblo fantasma oculto en la Sierra de Cádiz no cuenta con residentes actualmente, y parte del terreno es de propiedad privada. Aun así, el lugar ha ganado fama entre aficionados al misterio, que aseguran haber captado fenómenos extraños en sus edificaciones abandonadas.
La Punta del Alamillo
A escasos kilómetros de Facinas y Bolonia, en el término de Tarifa, se encuentra La Punta del Alamillo, una pequeña aldea que tomó su nombre de los cortijos cercanos del Puntal y el Alamillo. En medio del campo, este asentamiento reunió a varias familias que aprovechaban los recursos del entorno.
Hoy apenas permanecen en pie tres hornos de piedra, dos pozos y los restos de antiguas chozas —alrededor de una quincena— que sirvieron de refugio a sus habitantes. El silencio domina un espacio donde antes hubo actividad cotidiana.
A pesar del abandono, de las décadas y décadas transcurridas y de los materiales empleados (tal vez, gracias a éstos) las estructuras de las casas muestran unas hechuras honrosas; si habláramos de viviendas más o menos actuales seguramente no hubieran corrido la misma suerte.









No hay comentarios:
Publicar un comentario