¿Dónde estuvo el epicentro del 4,3 que sacudió Almería?

 

Un terremoto de magnitud 4,3 con epicentro en Tabernas sacude Almería y se siente en varias provincias, con réplicas y una madrugada inquieta

A las 00:55 de este lunes 16 de febrero, el suelo dio un golpe seco en el sureste: un terremoto de magnitud 4,3 (mbLg) con epicentro al sureste de Tabernas, en la provincia de Almería. El dato que explica el susto —más que el número— es la profundidad prácticamente nula (0 km): un seísmo muy superficial, de esos que llegan “enteros” a las viviendas. El Instituto Geográfico Nacional lo situó con intensidad máxima IV-V, y el temblor se dejó notar, con diferente fuerza, en puntos de Almería, Granada, Jaén y Murcia, sin que en las primeras horas constara oficialmente ningún balance de daños personales o materiales.

El episodio no terminó con la primera sacudida. A ese 4,3 le siguió una cadena de réplicas durante la noche y el amanecer: al menos 14 temblores posteriores en el entorno del epicentro, con magnitudes pequeñas, pero insistentes, y una réplica destacada de 2,6 registrada hacia las 05:38. El patrón es clásico: el golpe principal reajusta tensiones y el terreno se recoloca con pequeños chasquidos, como una estantería que vuelve a asentarse después de un empujón.

Una sacudida con nombre y apellidos: Tabernas, 00:55

La ficha del seísmo, ya en frío, dibuja un punto concreto del mapa: coordenadas alrededor de 37,0185 de latitud norte y -2,3645 de longitud, con una localización marcada como SE de Tabernas y una profundidad estimada en cero. En el lenguaje de la sismología, esa cifra no es una pose dramática; significa que el cálculo lo coloca muy somero, tan cerca de la superficie que, en casa, se traduce en vibraciones claras, muebles que traquetean y ese segundo de silencio posterior en el que se oye hasta el zumbido del frigorífico. No es un gran terremoto, pero sí un temblor suficientemente “cercano” como para que el cuerpo lo registre sin pedir permiso.

Réplicas en cadena: la noche que no acababa de quedarse quieta

Cuando el seísmo principal ya había hecho su trabajo —despertar, asustar, sacar móviles a la mano—, la actividad siguió alrededor de Tabernas en forma de pequeñas réplicas. En el registro horario se ve una secuencia repartida por la madrugada, con eventos de 1,5 a 1,9, y algunos un poco por encima; no son números para titulares, pero sí para explicar por qué hubo gente que habló de “varios temblores”, como si el suelo estuviera probando, una y otra vez, el mismo interruptor. Una réplica no es un segundo terremoto independiente en el sentido cotidiano: suele ser el mismo sistema de fallas acomodándose, liberando tensión en escalones.

La más destacada de esas réplicas, la que más se repitió en los resúmenes de la mañana, fue la de magnitud 2,6 cerca de las 05:38, ya con un fondo de día incipiente. En esas horas, el fenómeno tiene un efecto psicológico peculiar: el primer temblor te despierta por sorpresa; el segundo te confirma que no fue imaginación; el tercero te hace escuchar el edificio entero como si fuera un instrumento. Aun así, el comportamiento encaja con lo esperable tras un evento principal de 4,3 superficial: muchas réplicas pequeñas y, con suerte, una disipación progresiva.

En paralelo, hubo pequeños registros en puntos cercanos del entorno peninsular que, puestos en el mismo saco, alimentan la impresión de “noche sísmica” general. No ayuda que el cerebro, cuando está en alerta, convierta cualquier vibración doméstica —una puerta, un ascensor, un camión lejano— en posible temblor. El cuerpo se vuelve sismógrafo, aunque sin calibración.




La otra Andalucía que temblaba: Málaga, Cádiz y el goteo sísmico

Mientras el foco estaba en Tabernas, el registro sísmico de la misma franja temporal mostraba actividad también en el eje Málaga-Cádiz, con movimientos modestos en lugares como el entorno de Cortes de la Frontera o el suroeste de Ubrique. En la tabla de eventos aparecen temblores pequeños en esa zona durante la madrugada, y ahí se engancha un contexto más amplio que lleva días sobre la mesa: desde principios de febrero se viene describiendo una serie sísmica en el extremo occidental de las Béticas, entre áreas de la Sierra de Grazalema y la costa de Estepona, con más de un centenar de microseísmos detectados y una parte de ellos sentidos por población. No es el mismo episodio que Tabernas, pero sí el mismo país con el subsuelo inquieto en varios frentes.

Aquí conviene afinar para no mezclarlo todo: el temblor de Tabernas pertenece al sureste almeriense, y el goteo de Cortes de la Frontera y alrededores responde a otra dinámica local, otra geometría de fallas. Aun así, la coincidencia temporal hace ruido en el debate público, y es normal: el calendario crea narrativa. También pesa un antecedente inmediato en Almería, porque este 4,3 llega pocos días después de un seísmo de magnitud 3,2 registrado el 12 de febrero en el entorno de Partaloa, percibido en varios municipios del Valle del Almanzora, que ya había devuelto la palabra “terremoto” a conversaciones que suelen durar lo que dura el susto. No son necesariamente piezas del mismo dominó, pero sí parte de una realidad: el sureste español tiembla más de lo que se recuerda cuando pasan semanas tranquilas.

Qué significa 4,3 en el sureste: magnitud, intensidad y profundidad

Un 4,3 no es un número abstracto cuando la vivienda vibra. Técnicamente, la magnitud habla de energía liberada, y se calcula a partir de registros instrumentales; la etiqueta mbLg es una manera de estimarla en el entorno regional, adaptada a distancias y tipos de onda que se manejan bien en la Península. La intensidad, en cambio, es casi doméstica: describe efectos y percepción en cada lugar, por eso aparece como IV-V en unos pueblos y como II en otros. Y luego está la profundidad, el factor que la gente entiende en cuanto se dice “superficial”: menos “colchón” de terreno, más sacudida directa.

Por eso un terremoto relativamente moderado puede sentirse “fuerte” en la cama a medianoche. La hora amplifica; el silencio también; la construcción y el piso donde se vive, igual. Un edificio alto se mueve de otra forma que una casa baja; un suelo más blando puede amplificar ciertas ondas; una zona rocosa transmite con menos deformación. En la práctica, el mismo evento puede describirse como latigazobalanceo o vibración según el lugar, y todas las descripciones pueden ser compatibles con los datos. La sismología, aquí, no compite con el testimonio: lo ordena.

También hay un detalle que suele pasarse por alto: el número final tarda. En los primeros minutos, el sistema ofrece una solución preliminar; después llega la revisión. Que el 4,3 haya tenido versiones cercanas al inicio no significa “incertidumbre total”; significa que se afina el cálculo con más estaciones y mejores ajustes. Lo que no cambia es el hecho: un evento superficial, sentido en varias provincias, con una noche de réplicas, sin constancia inicial de daños.

La mañana después del temblor

Al amanecer, el balance informativo se parece a otros de magnitudes similares: ningún daño personal ni material confirmado oficialmente en las primeras horas, un rastro de llamadas y mensajes, y una provincia haciendo recuento de lo que no se ve. Hay quien mira grietas antiguas con sospecha nueva; quien revisa estanterías; quien repasa mentalmente lo que oyó —un golpe, un crujido, un traqueteo— y lo compara con lo que dijo la vecina del rellano. El terremoto, en ese punto, deja de ser un registro y se convierte en conversación.

Queda también el detalle fino: el epicentro, al situarse en el entorno de Tabernas, vuelve a poner foco sobre una zona que muchos asocian a paisaje —el Desierto de Tabernas y su iconografía de cine— y no tanto a su realidad geológica. Bajo esa estética de cárcavas y lomas secas hay un tablero activo, con fallas que, de vez en cuando, liberan tensión. No es noticia por lo frecuente, sino por lo que provoca cuando coincide con la vida en pausa de una madrugada.

Y el dato final, el que suele pesar más que cualquier metáfora, es que el sistema de vigilancia sísmica dejó el episodio perfectamente encuadrado: seísmo principal a las 00:55magnitud 4,3profundidad 0 kmintensidad máxima IV-Vréplicas posteriores y un alcance territorial amplio, desde el interior almeriense hacia provincias vecinas. En el terreno, la historia fue más simple y más humana: una sacudida breve, un silencio largo, y un lunes que empezó con el suelo en la memoria.













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