En abril de 2023 el presidente del senado marroquí ya advirtió que la diáspora marroquí en España debía ejercer un papel destacado para recuperar las ciudades de Ceuta y Melilla, e influir en la política española en favor de los intereses «de su país»: Marruecos
¿Qué caerá antes: Ceuta y Melilla, Canarias y sus aguas, o Cataluña y parte del Levante español y de Andalucía?
Ya conocemos algunos de los planes de Marruecos para Ceuta y Melilla en 2030. Ese país del que huyen sus jóvenes sin futuro, o desde el que sus autoridades intencionadamente nos envían a sus desahuciados, expresidiarios, delincuentes, drogadictos y enfermos mentales, ha destinado más de 50 millones de euros para movilizar a sus ciudadanos tanto en Marruecos como en España para apropiarse de las dos ciudades españolas. Mientras las parturientas mueren en sus hospitales sin medios, y su juventud se manifiesta por una sanidad y educación dignas, el régimen los reprime sin contemplaciones. Gasta 500 millones en la construcción del mayor estadio de fútbol del mundo y 10-12.000 millones de euros anuales en defensa y espionaje. Instrumentaliza a su población y a sus menores para chantajearnos en vez de protegerles. Abandonados y empobrecidos, aman, sin embargo, a su rey, que mantiene 12 palacios en el país (un millón de euros al mes), otros dos en París, residencias en Gabón y Zanzíbar, una colección de 600 coches y relojes de lujo. Sólo uno de estos ya vale un millón de euros con más de mil diamantes. Sus circunstancias personales serían aborrecibles para cualquier musulmán, pero con el descendiente directo del profeta se hace la vista gorda. Su último amigo conocido fue otro luchador, esta vez ceutí. Los generales del Ejército y el majzén participan en el tráfico de drogas en el Estrecho. Francia nos advierte de lo que ya sabíamos: fue Marruecos quien espió a nuestro malhayado gobierno.
Mientras tanto, España mantiene a más de 10.000 menores marroquíes (un 70 % de un total de más de 15.000 MENA) a un coste medio básico de 150 euros al día cada uno: 825 millones al año. Muchos son adultos que se hacen pasar por menores. Las familias marroquíes abandonan en centros de acogida y hospitales a sus hijos para que los mantengamos los contribuyentes españoles. Es imposible calcular las decenas o cientos de miles de millones gastados en subsidiar las vidas, alojamiento, comida, educación, sanidad y transporte de marroquíes irregulares en España, de sus nacionalizados y los ya nacidos españoles. Multitud de administraciones diferentes intervienen en las concesiones de esas ayudas: central, autonómicas y locales.
Marruecos mantiene aspiraciones territoriales sobre todos sus países colindantes: el territorio ya robado a los saharauis, en el que hay grandes riquezas naturales, y sobre el que España ha declinado su responsabilidad legal internacional para cubrir las vergüenzas de Sánchez. Ceuta, Melilla, Canarias y sus aguas. Toda Mauritania, las partes occidentales de Argelia, el norte de Mali, … Sería de risa si no fuese demencial. No saben ni quieren atender a su pueblo, pero reclaman más territorio sobre el que mandar.
Mientras su embajadora en España, Karima Benyaich, hija de andaluza, se pasea por todos los saraos de Madrid, su población copa el 10 % de nuestras cárceles, lidera los delitos sexuales y va ocupando el país en una nueva edición de su marcha verde, en esta ocasión sobre la península. En abril de 2023, el presidente del senado marroquí ya advirtió que la diáspora marroquí en España debía ejercer un papel destacado para recuperar las ciudades de Ceuta y Melilla, e influir en la política española en favor de los intereses ‘de su país’: Marruecos. Ese hombre, Enaam Mayara, curiosamente tiene ascendencia saharaui.
El país alauí posee más de 100 mezquitas en territorio español, que actúan como antenas de su espionaje en el nuestro. Los marroquíes nacionalizados españoles, y su descendencia ya nacida en España con derecho a optar por nuestra nacionalidad, son, ante todo, miembros de la ummah y pertenecen de corazón al país del que huyeron o al que idealizan sin conocerlo. No se sienten occidentales ni europeos: nosotros somos kuffar. Pero votan aquí, y aunque aborrecen la democracia porque para ellos es haram, se sirven de ella para alcanzar sucesivas cuotas de poder desde abajo: barrios, asociaciones locales, ayuntamientos, concejalías, … Todo orquestado, diseñado, implementado y financiado por su país y otras potencias arabo-musulmanas extranjeras, amén de islamistas con el fin de subvertirnos, socavarnos, conquistarnos sin armas, recuperar Al Andalus y crear un califato islámico global.
En mi próximo libro sobre la islamización de España pido que, si por desidia o rendición previa no luchamos por nosotros mismos, lo hagamos al menos por nuestros hijos y nietos. ¿Qué sociedad medieval y segregada vamos a dejarles? En el mundo hay 1.800 millones de musulmanes y sólo 17 millones de judíos. Estos últimos han acaparado un 20 % de los premios Nobel concedidos hasta ahora: casi 200 galardones, mientras que sólo un puñado de musulmanes los han recibido: por la paz o en literatura. Sólo cuatro o cinco en el campo de las ciencias, y siempre fuera de sus países islámicos. Europa lideró los principales avances de nuestra sociedad, no sólo científicos, sino también sociales y en derechos: las civilizaciones griega y romana, un imperio en el que jamás se ponía el sol, la penicilina, la industria automovilística, el concorde, … Esa Europa se desmorona y los musulmanes están al acecho. Hace veinte años había 15 millones de musulmanes en nuestro continente, hoy hay casi 40. Nuestros padres y abuelos nos legaron una sociedad mejor que la que ellos recibieron, nosotros hemos fracasado estrepitosamente.
Acabamos el año con cien detenidos por yihadismo en España, un récord que no alcanzábamos desde los atentados en Nueva York en 2001. Más de mil detenidos desde entonces. Un 23 % más que el año pasado, que también supuso otro récord. Cada año son más jóvenes. Cataluña siempre a la cabeza con 33 arrestos. Ciudadanos marroquíes y sus descendientes españoles también a la cabeza. Yo me pregunto: si sumamos todas las aportaciones que marroquíes, magrebíes y musulmanes suman a nuestras sociedades libres, ¿realmente nos compensa recibirlos irregularmente, mantenerlos económicamente, y darles nuestra nacionalidad? Nunca olvido a nuestras autoridades incapaces e interesadas como culpables del caos deliberado al que nos han conducido.
Alejandro Espinosa Solana es autor del libro Hacia una Europa Islamizada

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